La noche del 12 abril, Roberto Chávez fue asesinado por un grupo de hombres armados. Roberto era un ambientalista y activista contra la tala ilegal de bosques en la sierra de Madero, Michoacán. Después de una cena con su familia, Chávez iba a la altura de El Sangarro cuando recibió varios impactos de bala en la cabeza. El crimen ocurrió poco antes de que formalizara una denuncia penal en la Fiscalía General del Estado contra presuntos talamontes.
Desde hace años, organizaciones delictivas han hecho tala ilegal en las sierras de Michoacán, los pobladores y ambientalistas de la zona serrana de Tacámbaro, Morelia, Charo, Tzitzio, Tiquicheo y Acuitzio del Canje, han exigido a la fiscalía que investigue al alcalde de Madero, Juan Carlos Gamiño Camacho, surgido de la alianza entre Morena y el Partido del Trabajo. Acusan al edil de brindar protección a organizaciones delictivas mediante la Policía Municipal.
Otro de los casos más sonados es el del ambientalista Homero Gómez, asesinado después de haber sido visto por última vez asistiendo a una reunión en el poblado de El Soldado, la tarde del 13 de enero.
Homero Gómez velaba por la vida silvestre de las sierras de Michoacán, más específicamente, las mariposas monarca, las cuales cada año llegaban a reproducirse. Homero denuncio y protesto a la fiscalía sobre la tala ilegal en la sierra, y no solo eso, la amenaza a sus trabajadores y compañeros de trabajo. El cuerpo sin vida del ambientalista fue encontrado en un pozo en el centro del país, dos semanas después de su desaparición.
*Nicolás Salcedo García. Tiene 19 años. Vive en Santa Catarina. Estudiante universitario.
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